Perú Mundial España -1982

En el equipo nacional las estrellas eran Héctor Chumpitaz (el “Granítico”), Teófilo Cubillas (el “Nene”), César Cueto (el “Poeta”), José Velásquez (el “Patrón”) y, en la valla, Ramón Quiroga (El “Loco”). Para muchos, incluir a Germán “Cocoliso” Leguía en vez de Jerónimo “Patrulla” Barbadillo fue un error. Un error fatal.

El mundo acogía con tranquilidad el alto al fuego en las islas Malvinas -conflicto que ensangrentó a la Argentina-, el Papa Juan Pablo II viajaba a Ginebra y el líder palestino Yasser Arafat estaba cercado en Beirut por las fuerzas Israelíes. No obstante, la atención mundial deportiva giraba por las diversas sedes españolas.

Con el empate sin goles entre polacos e italianos, en el Estadio de Balaídos (Vigo), el choque con Camerún era la oportunidad para el Perú de ponerse a la cabeza del Grupo Uno. Pero Camerún nos reveló que ya no volveríamos a ganar en un Mundial, ni siquiera en el primer partido, por lo menos hasta nuevo aviso.

Todo el Perú vivió el suceso como nunca antes lo había hecho. El gobierno de Fernando Belaunde Terry (1980-1985) tomó medidas inéditas. Para los tres partidos: el martes 15, el viernes 18 y el martes 22 de junio, los horarios de los ministerios variaron, los burocráticos trabajarían por las noches; la Municipalidad de Lima también suspendió la atención al público por dos horas, para luego recuperarlas en la tarde; en tanto, los bancos solo atendieron de 8 a 10 de la mañana. Las clases, en muchos colegios del país, se suspendieron o, en su defecto, se dieron las facilidades para que el alumnado pudiera ver los encuentros mundialistas.

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